domingo, 18 de diciembre de 2011

I don't need your civil war: It feeds the rich while it buries the poor; your power hungry sellin' soldiers in a human grocery store .

. . . Ain't that fresh...

No voy a hablar del hecho que Cristina haya estado hablando con Obama hace un par de días sobre nuestros recursos, ni que los yacimientos petroleros de Neuquén y el resto del Alto Valle sean las terceras provisiones más grandes del mundo; ni del pedido de diálogo de Israel que Obama negó o que a pesar de eso EEUU sigue fabricando armas sin que su supuesta neutralidad termine de cerrar.... No me voy a adentrar en el déficit económico que amenaza con tirar al Imperio abajo como merece, pero llevándose víctimas inocentes en el camino, ni voy a explayarme demasiado en el hecho de creer que nada, absolutamente NADA, justifica para mí una guerra. Sólo voy a dejar el
material necesario para que comprendan mi miedo, lo analicen, lo compartan, lo pongan sobre la mesa de las soluciones. Porque no estamos en EEUU; no somos Obama, no somos Cristina; pero somos personas y como dijo Lennon, "Nadie hace una guerra si no quiere". Prendamos fuego esta colmena, como nos dijo Ska-P; ¡Y que revienten, de Oriente hasta Occidente, los gobernantes dictadores democratizados!




Y les regalo un video, porque el arte concientiza.



"La guerra nunca me ha interesado. Yo soy un enamorado de la civilización, de los progresos del hombre, de las letras- Nada tengo que ver yo con las letras. La guerra es lo contrario al pensamiento, a la palabra, al diálogo. Nadie habla en las guerras. Todos disparan. Se matan sin conocerse. No les interesa conocerse. Al contrario, no quieren conocerse. Huyen los unos de los otros. Se refugian detrás de los fusiles. Se refugian de las palabras, del diálogo. Si pudieran hablar no habría guerra. Pero hay quienes encuentran dignidad en eso, no lo sé. Es muy antiguo el culto a las armas y la muerte"




Gioconda Belli, Waslala.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Resignaciones, verás.

Un "Después vemos bien, un beso", un sentir pesados los tobillos al caminar, un trabarlalengua no tan divertido. ¿Y luego? Resignación. Resignación pura, en su más natural estado, el intento de tranquilidad en ese consuelo decadente que nos repetimos a nosotros mismos cual mantram. Queremos creer que todo va a seguir bien a pesar de habernos rendido de la forma más cobarde posible, rogamos que así sea, imploramos en silencio por un perdón a las culpas que menos merecemos que sean perdonadas. ¿Pedir disculpas por no luchar? Asco, repulsión. No hay derecho a tener esas disculpas, es mejor no pedirlas y seguir siendo el conformista de siempre. Puaj. Continuemos entonces agachando la cabeza, manteniendo a la fuerza relaciones más enfermizas que fructíferas, rebajándonos cada vez más; como para que el primer vivo que pase pueda pisarnos la cabeza sin ninguna dificultad. Sigamos avergonzándonos a nosotros mismos, ¿Eh? Que nos encanta. Desprecio, indignidad. ¡Qué poco creemos que valemos, y cómo baja ese valor mientras más convencidos estamos! Pero no nos resignamos de todos modos a esta vida de mierda, relación de mierda, conversaciones de mierda; días de mierda, sentimientos de mierda, a tu cara de mierda. Hasta que tengamos que sufrir una implosión causada por nuestras propias acciones, por un buen cúmulo de ese alud de resignaciones, y toque salir a romperlo todo. O romperse. Romperte. Instinto, naturalidad. No es tan fácil eso de resignarse a ser civilizado.

martes, 1 de noviembre de 2011

viernes, 16 de septiembre de 2011

miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿Dónde estará la felicidad?

Así, como cuando estás apretado contra la valla y se encienden las luces en el escenario; así, como cuando se apagan por fin las de la sala del cine. Así, como cuando una carcajada rompe tu garganta y tus estructuras, como cuando nos gana el impulso de correr sin importar el bendito -y mal cuidado- estado físico. Así como cuando te desperezás de una noche larga... durmiendo; como cuando salís a la calle y vez la luz del día después de una noche... sin dormir. Así como cuando suena el mejor tema del mundo subís el volumen y cantando a los gritos redescubrís la ínfima importancia del mundo, o cuando estás al borde de una montaña en medio del silencio, recordando lo enorme que es. Así, como un abrazo interminable, un llanto de alegría incontrolable, un mensaje inesperado de la persona esperada, la comida favorita hecha por la abuela, la explosión de ternura al ver a tu mascota dormir, la casi necesidad de gritar al Universo que estás bien y a la vez, guardárselo con egoísmo por miedo a las represalias de los siempre presentes envidiosos.
Así, en verano, mamados. Así, en primavera viajando,
(En otoño esperando, en invierno recordando)
Así ahora o mañana, y seguramente ayer.

martes, 6 de septiembre de 2011

miércoles, 10 de agosto de 2011